8/10/08

27/09/08 LA CLAVE DEL ÉXITO




Me tenía sin cuidado. La desolación, los errores, el fracaso, la falta de participación, la falta de apoyo, los veinte y pico de kilómetros de ida, la amputación de todos mis sábados, el descreimiento, el ninguneo, el circo, la demagogia, el polvo, las caminatas, el frío, los veinte y pico de kilómetros de vuelta, los boletos, los ayunos y los almuerzos inverosímiles, la persecuta, el tiempo perdido y el tiempo ganado a golpes y tumbos.


En definitiva, el sábado 27, Tatiana, Natalia, Angel, Nico C y yo (dícese de dañe, sordo, daniel, etc) nos embarcábamos rumbo a pando. El plan era presentar el spot realizado el sábado anterior (con la sana convicción de no dar tregua y presentar resultados) y el desafío de poder realizar un taller con los agentes comunitarios, tal como lo decidimos en la reunión del miércoles 24 (ver crónica). Es decir, jornada de doble turno.


El primer objetivo, cumplido. Lamentablemente por razones que no recuerdo y que a esta altura no tienen demasiada importancia, la tertulia fue escaza, pero buena. Además de los nombrados participaron José y Andrea (jóvenes emprendedores) y Silvia. a pesar de que el spot convenció, a José no le gustaba la idea de salir en la tele. Luego accedió a dicho infortunio. José es un buen tipo.


Llevamos el spot al canal cable e hicimos una nota para el mismo que sirvió para comprobar (junto a la experiencia radial) que los gurises (Andrea y José) se desempeñan con mucha soltura en esto de los medios.


Luego de un pasaje por el Liceo de Pando (admito que no se como llegamos pero la intención, por suerte anulada, era tomar un nuevo compromiso de trabajo) nos fuimos a la casa de Silvia a hacer tiempo y en lo posible almorzar. Grata sorpresa fue que José nos acompañara todo este rato. Por alguna razón habíamos conquistado al chiqulín que parecía disfrutar de nuestra compañía de la misma manera que nosotros de la suya. Una satisfacción, única y una, pero satisfacción al fin.


Luego del ameno e improvisado picnic partimos hacia el barrio El Talar a darnos cita con los agentes comunitarios. Objetivo, presentar nuestra idea de un diario mural a presentarse el jueves próximo en una feria vecinal. Claro que los agentes tenían otra idea, algo parecido a confeccionar una cartelera. En definitiva no hubo quórum para la propuesta. Cualquier intención de buscarle una vuelta de tuerca terminó con frases como "no se puede", "no funcionará", etc. Pasado el tiempo dejamos de proponer y nos dispusimos a escuchar. La palabra, casi secuestrada por una de las agentes, sonó a exclusión y a pobreza, a violencia doméstica e inoperancia estatal. Casi todo lo que ya sabíamos y diagnosticamos pero sin bajativos, crudo, simple, real.


Me tenía sin cuidado. Pero esa tarde comprendí que ni el polvo, ni las caminatas, ni el frío, ni el tiempo perdido alcanzan para cambiar ciertas circunstancias. En definitiva, toda esa zuela gastada será calificada de uno a doce llegado el fin de nuestra práctica y cualquiera sea nuestra suerte, esa realidad seguirá tal cual la dejamos aquel sábado. Sin embargo, nosotros comprendimos lo desmedido que fueron hasta entonces nuestras expectativas.



Dañe

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